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Mostrando las entradas etiquetadas como navidad

Los reyes siguen llegando

Estoy a escasos tres días de cumplir 23 años y los Reyes Magos siguen haciendo parada en mi casa. Hay varias razones que explican eso, yo creo que las más acertadas son que por un lado en esta casa soy hijo único, y por otro lado que siempre que tenemos una excusa para comprar cosas, la aprovechamos. Había una caja que decía "para Adam, de los Reyes Magos" y la abrí con algo de ilusión, no esperaba gran cosa, un disco quizá. Pero la caja era grande y no sonaba nada dentro, en ese momento pensé lo mismo que mucho otros niños en la mañana del seis de enero "ropa...", con ese tedio de niño, desilusión pura... ¿cómo que ropa en Reyes? uno quiere juguetes.... ehhhmm, digo ropa está bien, casi tengo 23 años, ropa, ¡yeii! Era una sudadera de un gris indefinible, la verdad me hacía falta, ya en algún momento un par de amigos míos habían trasheado una sudadera roja que tengo. Una sudadera, después de todo, no está... ¡WOW, la sudadera trae audífonos incluidos y un comparti...

En realidad, nada nuevo

La voz de la mujer que canta se revela como de una inspiración mayor... los tambores con algún delay bien planeado la rodean, ¿guitarras, pianos, no no, sintetizadores?  ¿Quién nos vendió la idea de que ser auténtico y congruente es la neta del planeta? No tengo idea, no me parece justo, no me parece que la autenticidad sea un concepto sin apellido, ¿acaso cuando uno deja de ser congruente deja de ser auténtico? Congruente, ¿con qué? ¿No subyace la congruencia con la incongruencia en aquél que se traiciona o nos traiciona? ¿Qué lo hace denostable? ¿Qué pasa con la doble moral de la alabanza del imbécil que se tira al carajo con tal de ser congruente por parte del que le pisa la cara para llegar más alto? ¿Qué no también se puede ser un auténtico imbécil? ¿Quién mete la mano al fuego por él? Nadie. Él nos avienta al fuego para abrasarnos en la congruencia, en ella que inmolamos nuestras frustraciones y las envolvemos en un halo de divinidad que queda reducida a cenizas. ¿No será que los...

El pavo

Es muy común no? Es Navidad, la gente compra un pavo, a estos últimos les ocurren varias cosas, están ahumados, los rellenan de cualquier cantidad de cosas, les embadurnan otras cuantas, los inyectan, le ponen adornitos, los cortan, los pegan, los recalientan, los hacen torta, hacen un caldo, lo despedazan, etc. Lo malo es que el pavo tiene las cualidades de una fuente, de esa fuente que fue descrita hace varios meses. Digamos que yo tenía hambre, eran como las doce y media de la noche, fui al refrigerador y me encontré con varios recipientes herméticamente tapados (según esto) que tenían pavo. Abrí uno, estaba muy despedazado. Tomé un trozo, era rosa, muy rosa y suave. Lo comí, tenía un pedacito de hueso de manera que cuide quitarle todo lo comestible al dichoso huesito. Lo saqué de mi boca, había triunfado, después de todo, cómo no iba a triunfar, el pavo estaba muerto hecho pedacitos y yo seguía con vida y definitivamente soy mucho más astuto que un tupper de pavo. Pero me pegó, me...