Se supone que ua persona en promedio pasa un tercio de su vida durmiendo, y eso puede ser otra forma de decir que una tercio de la vida de cualquier persona son sueños, aunque a veces ni nos acordamos de ellos. Mucho se ha dicho de los sueños, de como son otras realidades, que si muy en el fondo revelan como aun tienes un complejo de edipo, que si lo que quería decirera que quieres ser una gelatina, etc... Una de las conversaciones más últiles es en la que se tratan los sueños lúcidos. En ellos puedes hacer lo que quieras sólo que requiere un poquito de entrenamiento lograr que todos los sueños sean lúcidos, hay que darse cuenta de que se está en un sueño. Oscar de la Borbolla tiene un texto simpático acerca de los sueños lúcidos y un mantra para tenerlos. A veces parece bueno poder hacer todo lo que deseas en esa parte de tu vida que es la tercer parte, que es un chingo, si tienes 75 años, 25 de ellos se han ido en dormir. Tendemos a idealizar ese momento en el que hacemos cosas imposibles (o eso parece) en la realidad, ese momento que es soñar. Por eso es castrante tener un sueño de aquellos en los que te das cuenta de que estás soñando y aun con todas las posibilidades de hacer algo, pues ya te diste cuenta de que estás soñando y puedes dominar al menos ese mundo, pues no, decides que el sueño apesta y la única desicion lógica es despertar de él. Esos sueños apestan.
El término "chaqueta mental" siempre me ha parecido muy cómico, por lo menos hasta el día de hoy, pues ahora me parece bastante triste. No temo por la cantidad de "agudísimos lectores" que pensarán en dejar un comment que diga algo parecido a "tu eres el chaqueto" o "pues deja de chaquetearte", pues la palabra "chaqueta" indudablemente vence a su intelecto y los orilla a la imperiosa necesidad de tratar de alburearme. Háganlo si quieren, pero en realidad más chaquetos serán ustedes por haber leído lo que de por sí consideran ya una chaqueta. Proseguiré con el tema que me movio a escribir este post. Recuerdo que en mi secundaria para poder presentar los exámenes semestrales y finales había que entregar algo que slíamos llamar "guía", no era más que un acordeón que sintetizara los temas que habíamos visto a lo largo del semestre. Un buen día yo ya llevaba la mitad de la guía de Español cuando recordé y dije en voz alta, "c...
Comentarios
H
Sí, cuando te das cuenta que un sueño es sólo eso, un sueño, eso apesta, then again, todo empieza con un sueño. Aunque me digas cursi.
TC12