Como doña Verónica Volkow nos invitó a dar un paseo a dar un paseo por el Castillo de Chapultepec, yo fuime para allá el domingo. Bajé en metro Hidalgo y tomé un camioncito de esos nuevos de Reforma. Íbamos por la lateral y en los carriles centrales iban los ciclistas. ¡Qué bonito espectáculo! La gente feliz con sus cascos y sus hijos. Sí todo era bonito y de pronto apareció una señora con unos globos amarrados a la bici que decían "A mí no me asesinó el aborto" como si fuera un logro. Yo iracundo ante una leyenda expuesta de manera tan imbécil, derechista y fundamentalista, no pude reaccionar de otra manera más que con poca reflexión y demasiado veneno así que pensé para mis adentros "pues justamente esa es una razón para ser pro-abortista, vieja pendeja!!"
Ayer tuve el gran placer de asistir a la presentación de un libro de Etgar Keret, un escritor al que descubrí de una manera poco común, estaba revisando el catálogo de la editorial Sexto piso y vi un título, Pizzería kamikaze y otros relatos y pensé que no podía haber un libro con un título tan singular sin que yo lo hubiera leído. Fui a Gandhi, compré el libro, lo leí en poco tiempo y eso me movió a comprar el resto de los libros. Después de que se rumoraba que no vendría al DF, que sólo iba a estar en Guadalajara (o al menos según yo existía tal rumor) la duda se disipó desde la cuenta de Twitter de Sexto piso. Iba a ver a una amiga ese mismo día, así que le propuse que hiciéramos lo que tenía que hacer antes de las siete (comprar regalos de intercambio que incluyó una improvisada chamarra de piel para ella) para poder llegar a lo de Keret. A las seis veinte ya estábamos ocupando nuestros lugares en un auditorio casi vacío, no podía tomar ningún riesgo. Como todo mal fan de...
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