Como doña Verónica Volkow nos invitó a dar un paseo a dar un paseo por el Castillo de Chapultepec, yo fuime para allá el domingo. Bajé en metro Hidalgo y tomé un camioncito de esos nuevos de Reforma. Íbamos por la lateral y en los carriles centrales iban los ciclistas. ¡Qué bonito espectáculo! La gente feliz con sus cascos y sus hijos. Sí todo era bonito y de pronto apareció una señora con unos globos amarrados a la bici que decían "A mí no me asesinó el aborto" como si fuera un logro. Yo iracundo ante una leyenda expuesta de manera tan imbécil, derechista y fundamentalista, no pude reaccionar de otra manera más que con poca reflexión y demasiado veneno así que pensé para mis adentros "pues justamente esa es una razón para ser pro-abortista, vieja pendeja!!"
El término "chaqueta mental" siempre me ha parecido muy cómico, por lo menos hasta el día de hoy, pues ahora me parece bastante triste. No temo por la cantidad de "agudísimos lectores" que pensarán en dejar un comment que diga algo parecido a "tu eres el chaqueto" o "pues deja de chaquetearte", pues la palabra "chaqueta" indudablemente vence a su intelecto y los orilla a la imperiosa necesidad de tratar de alburearme. Háganlo si quieren, pero en realidad más chaquetos serán ustedes por haber leído lo que de por sí consideran ya una chaqueta. Proseguiré con el tema que me movio a escribir este post. Recuerdo que en mi secundaria para poder presentar los exámenes semestrales y finales había que entregar algo que slíamos llamar "guía", no era más que un acordeón que sintetizara los temas que habíamos visto a lo largo del semestre. Un buen día yo ya llevaba la mitad de la guía de Español cuando recordé y dije en voz alta, "c...
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